Cuando ocurren cambios en la organización, de manera no controlada o planeada, se genera una incertidumbre tanto para las directivas como para los miembros de la organización.
Recuerdo que durante los dos primeros meses de estar en la Institución, las personas solicitaban un espacio para conversar.
El miedo, la incertidumbre, la «pena», la esperanza, recorrieron mi espacio de trabajo.
Quejas, situaciones de acoso laboral, desconfianza y hasta exigencias hacían parte del menú cotidiano de las conversaciones.
Al terminar el día pensaba en lo que radica no escuchar a los equipos de trabajo, las implicaciones de aislarse del día a día por atender lo «importante».
ESCUCHAR y DIALOGAR hace parte de la agenda de cualquier líder.
Una organización es posible gracias a los equipos de trabajo, no al plan a seguir.
Se trata de tener foco, clara la meta, el propósito claro y la voluntad para que el equipo realice su trabajo.
Una lección que aprendí de esto es que las personas se van yendo en cuanto ven que no están de acuerdo con el propósito y, mucho menos, con la meta.
Es claro, para mi, que cuando se lidera una organización es importante escuchar, dialogar y no tomar decisiones a la ligera. Una conversación 360 con todos los actores es importante para tener una «foto».
Antes de planear, prospectar y soñar hay que, indudablemente, escuchar y dialogar con todos.
Recuerda que esto viene de una serie de escritos. Te invito a leer la anterior entrada.